BIOGRAFÍA 04

Los años del nuevo aprendizaje (1981-1988)

Malumbres (primera por la izquierda en la fila inferior) con el grupo de asistentes a los cursos de Santiago en 1981. Archivo familiar.

En 1980 tiene conocimiento de los Cursos de Composición Manuel de Falla, dentro de las actividades de los Festivales de Granada. Allí va Malumbres, con 49 años, para conocer los nuevos lenguajes en la composición musical española. Accede a aquellos métodos y nuevas formas de entender la música que con Remacha no llegó a trabajar: música atonal, armonía por cuartas, modalidad, contrapunto libre, etc.
La comprensión de esos nuevos lenguajes, con Schönberg cómo primer modelo, pero llegando a la vanguardia más actual, le llegan de la mano de las explicaciones de Carmelo Bernaola. Este le comentaba con sorna: “y qué interés tiene una señora de tu edad, con la vida resuelta, de meterse en estos berenjenales, porque a componer no se enseña”. Malumbres era consciente de esto, pero su interés por aprender las nuevas técnicas le lanzó a aprenderlo, pasando a ser compañera de los que correspondería, por edad, ser la generación de sus alumnos.

Malumbres y Bernaola (de pie, tercera y cuarto por la izquierda) en los cursos de Santiago en 1981. Archivo familiar.

En los años siguientes, Malumbres recibió una beca para ampliar sus estudios en los cursos universitarios internacionales de música española, denominados Música en Compostela. Durante este tiempo, trabajó intensamente con Bernaola y también con Luis de Pablo.
Al ser nombrado Bernaola director del Conservatorio Jesús Guridi de Vitoria, se le invita a asistir a sus clases de Composición, a las cuales acude semanalmente dada la cercanía de la ciudad alavesa con su residencia en Logroño. Esta continuidad en los estudios le permite profundizar aún más, de manera que Malumbres comienza a desarrollar sus propias composiciones con una nueva estética. Lo lleva a cabo a partir de nuevos procedimientos, pero sin olvidar los anteriores, porque como le recordaba el maestro: “lo que era bueno antes, sigue siéndolo ahora”, en referencia a la armonía tradicional y al contrapunto, aunque ahora aplicado a un nuevo lenguaje.

Luigi Nono. Archivo familiar de María Dolores Malumbres.

Con Luis de Pablo llevó a cabo una apertura estética mayor. De él siempre recordó y puso en práctica una máxima que ha transmitido a sus alumnos: “Hay que acercarse a las partituras con ojos limpios y bien instruidos”.
Con Luigi Nono, Malumbres aprendió el lenguaje y los procedimientos del compositor italiano. Durante las revisiones y correcciones que Nono realizaba en sus composiciones, alabó la calidad del trabajo de Malumbres. De Nono, Malumbres también adquirió la idea de transmitir los conocimientos adquiridos, aplicándolos a su propia sensibilidad y técnica, de manera didáctica.

Complementa su formación con otros músicos como Albert Sardá, Agustín González Acilu, Ramón Barce, Pedro Espinosa, Giacomo Manzoni, etc.

BIOGRAFÍA 04

Los años del nuevo aprendizaje (1981-1988)

En 1980 tiene conocimiento de los Cursos de Composición Manuel de Falla, dentro de las actividades de los Festivales de Granada. Allí va Malumbres, con 49 años, para conocer los nuevos lenguajes en la composición musical española. Accede a aquellos métodos y nuevas formas de entender la música que con Remacha no llegó a trabajar: música atonal, armonía por cuartas, modalidad, contrapunto libre, etc.
La comprensión de esos nuevos lenguajes, con Schönberg cómo primer modelo, pero llegando a la vanguardia más actual, le llegan de la mano de las explicaciones de Carmelo Bernaola. Este le comentaba con sorna: “y qué interés tiene una señora de tu edad, con la vida resuelta, de meterse en estos berenjenales, porque a componer no se enseña”. Malumbres era consciente de esto, pero su interés por aprender las nuevas técnicas le lanzó a aprenderlo, pasando a ser compañera de los que correspondería, por edad, ser la generación de sus alumnos.

Malumbres (primera por la izquierda en la fila inferior) con el grupo de asistentes a los cursos de Santiago en 1981. Archivo familiar.

Malumbres y Bernaola (de pie, tercera y cuarto por la izquierda) en los cursos de Santiago en 1981. Archivo familiar.

En los años siguientes, Malumbres recibió una beca para ampliar sus estudios en los cursos universitarios internacionales de música española, denominados Música en Compostela. Durante este tiempo, trabajó intensamente con Bernaola y también con Luis de Pablo.
Al ser nombrado Bernaola director del Conservatorio Jesús Guridi de Vitoria, se le invita a asistir a sus clases de Composición, a las cuales acude semanalmente dada la cercanía de la ciudad alavesa con su residencia en Logroño. Esta continuidad en los estudios le permite profundizar aún más, de manera que Malumbres comienza a desarrollar sus propias composiciones con una nueva estética. Lo lleva a cabo a partir de nuevos procedimientos, pero sin olvidar los anteriores, porque como le recordaba el maestro: “lo que era bueno antes, sigue siéndolo ahora”, en referencia a la armonía tradicional y al contrapunto, aunque ahora aplicado a un nuevo lenguaje.
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Luigi Nono. Archivo familiar de María Dolores Malumbres.

Con Luis de Pablo llevó a cabo una apertura estética mayor. De él siempre recordó y puso en práctica una máxima que ha transmitido a sus alumnos: “Hay que acercarse a las partituras con ojos limpios y bien instruidos”.

Con Luigi Nono, Malumbres aprendió el lenguaje y los procedimientos del compositor italiano. Durante las revisiones y correcciones que Nono realizaba en sus composiciones, alabó la calidad del trabajo de Malumbres. De Nono, Malumbres también adquirió la idea de transmitir los conocimientos adquiridos, aplicándolos a su propia sensibilidad y técnica, de manera didáctica.

Complementa su formación con otros músicos como Albert Sardá, Agustín González Acilu, Ramón Barce, Pedro Espinosa, Giacomo Manzoni, etc.